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Florencia Lagos es hija de una poderosa familia, criadora
de caballos de pura sangre y dueña de Productos Lácteos de la Sabana, un consorcio lácteo.
Florencia es sicóloga y
trabaja para la empresa de su familia. Esta a punto de casarse sin amor con Renato. A pesar de ser una exitosa profesional
y una mujer atractiva, mariana tiene terror a enamorarse, debido a un trauma infantil. De pequeña fue muy unida a Eduardo,
hijo de Marina, el ama de llaves de la Familia Lagos. Genoveva madre de Florencia insistió en separarlos y el niño fue enviado
a un internado. Desde entonces Florencia sueña con reencontrarse con Eduardo. Poco después de irse Eduardo, Alejandro Lagos,
padre de Florencia, contrata a Paulina Riasco. Alejandro ignora que él tiene un hermano ilegitimo que lo odia. Paulina es
agente de Eusebio, ese hermano, y se infiltra en la Familia Lagos para dañarla. Su meta es casarse con Alejandro por lo que
asfixia a Genoveva y hace parecer que la culpable es la drogadicta Irene, hija de la difunta. Irene es enviada a un manicomio
y Paulina se convierte en la nueva señora Lagos.
Desde el internado, Eduardo escribe
a Florencia, pero sus cartas jamás llegan a su destino. Maria, su madre, las intercepta ya que sabe que ese amor infantil
no tiene esperanzas. Paulina se complace en maltratar a Maria. Pasan los años. Maria en su lecho de muerte le revela a su
hijo los sufrimientos que ha vivido junto a los Lagos. Este jura vengarse de ellos, incluso de Florencia quien cree lo ha
olvidado. Pronto Florencia conocerá al brillante economista Marco Vieira. Ni se imagina que sea Eduardo quien viene a vengarse
de los Lagos por el daño que le hicieron a su madre.
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