|
Guanajuato, 10 años atrás. Cecilia
es una niña feliz que vive con sus papás. Han decidido salir de viaje un fin de semana, dejándola al cuidado de sus dos tías
solteras, la dulce Tía Natalia, y la estricta Tía Evangelina, a quien la niña le tiene un miedo inexplicable. Regresando del
viaje, los padres de Cecilia mueren en un accidente, dejándola al cuidado de sus dos tías: las hermanas Vizcaíno, y
su nana, Jovita.
Tiempo después, Cecilia está a punto de cumplir los
18 años. Sofía su vecina se ha convertido en su mejor amiga. Por influencia de ella, comienza a intentar vivir una vida normal
de cualquier chica de su edad, pero su Tía Evangelina jamás dejará que tenga novio, ni se divierta. Su Tía Natalia no hace
más que consolarla.
Las cosas se van complicando cuando Cecilia conoce a Joaquín, a quien le ha dado el sí para casarse
y escapar de casa de sus tías. Evangelina, más inteligente que un lince, acepta el matrimonio, y en plena pedida de mano,
envenena al prometido de su sobrina.
La dura tía decide ser más dura y cruel con Cecilia, negándole la educación de
una carrera y alegando no tener dinero más que para vivir al día. Natalia descubre un testamento que sus padres le dejaron
al morir cuando era niña y que Evangelina escondía. Esto hace que Natalia por vez primera hable: "Cecilia tiene saber que
yo soy su madre".
Cecilia y Natalia finalmente van a ser felices.
La Tía Evangelina entra en crisis, quema el testamento y amenaza a Natalia diciéndole "tú me robaste el amor de mi vida, Cecilia
representa todo lo que robaste y por eso pagará las consecuencias".
Ante tales declaraciones, Natalia entra en coma
diabético... y Evangelina, ni tonta ni perezosa, decide ayudarla... inyectándole una sobredosis de insulina.
Sin nadie
en su camino, Evangelina está dispuesta a destruir a Cecilia por completo. Pero sin quererlo, se ha enamorado del novio de
su mejor amiga y vecina, quien representa la última esperanza en su vida.
El Sacerdote Julio, un personaje inesperado,
aparece -para su propia sorpresa y del público-, como el verdadero padre de Cecilia, y como el eslavón faltante para romper
las 'cadenas de amargura' de la Tía Evangelina Vizcaíno.
|